Articulo «Ahora o nunca, vivir es un tema urgente»

¿Vivimos a gusto? ¿Estamos aprovechando bien el presente? ¿Estamos haciendo aquello que realmente queremos hacer? Las respuestas para muchos son: tres veces NO. A veces podemos tener impedimentos muy grandes para no poder gozar de algunas cosas, pero en muchas ocasiones sencillamente no se aprovecha lo que el ahora tiene para ofrecer, por dejadez, por falta de atrevimiento, por inseguridad, por estar dormidos mientras soñamos que la felicidad está en grandes cosas que quizás vendrán mañana, o en cosas que pensamos que no serán nunca. Quizás la felicidad no está en el mañana y algunas de las cosas que nos pensamos que no pueden ser, sí que pueden ser, incluso hoy. Hace falta estar despiertos, encontrar el coraje y ver cuales son mis impedimentos. Busquemos entender el momento presente e intentemos extraer el jugo, el gozo. Un gozo que puede venir tanto de hacer frente a mis deberes y a mi código ético, como del placer más terrenal, o de un placer más sutil, como puede ser el arte, la naturaleza, la espiritualidad… De entrada démonos cuenta de que todo y tener un código ético y un sistema de valores que nos guían en nuestros actos, hacemos lo que nos da la gana y decidimos libremente en muchísimas ocasiones. Esto sólo ya es todo un placer del cual debemos ser conscientes: ¿a quién no le da placer hacer lo que a uno le viene en gana? Lo hacemos constantemente, pero no le damos importancia. Está claro que nuestras elecciones tienen consecuencias, y si decido dejar de hacer alguna cosa, incluso teniendo ganas de hacerla, estoy haciendo lo que me da la gana igualmente, y esto da gusto: la libertad de elegir. Busquemos un equilibrio entre saber vivir de acuerdo con nuestros valores y deberes pero sin descuidar el gozo de aquello que la vida nos ofrece, una actividad física, un paisaje, un proyecto social, una comida, la amistad, el silencio, la sexualidad, un libro, o un fuego con palomitas y una película… mil momentos que pueden ser mágicos, sea lo que sea que está a nuestro alcance y que no viole nuestro código ético ni nuestros valores personales y sociales. Intentemos vivir el día como si fuera el último, o mejor todavía, como si fuera el primero y descubriéramos por primera vez aquello que la vida nos ofrece, renovemos la visión con la que miramos el mundo, y podremos encontrar tranquilidad con lo que el mundo tiene para ofrecernos hoy, tranquilidad a través de hacer mi deber y de aprovechar el gozo de vivir la vida con todo lo que puede dar de sí.

David Urgeles