Artículo «Se puede ser extraordinario sin ser infalible»

Este mes el foco será especialmente importante para no caer en el pensamiento de que uno no puede fallar, y que si lo hace, uno no es bueno. Es importante que encontremos la tolerancia que nos permita vivir positivamente el error, cuando éste se presente, y esta tolerancia no va desligada de la voluntad de excelencia que nos lleva a querer ser cada día un poco mejor persona. Hay que aprender a ver el error de manera positiva y constructiva. Una vez tenemos identificado una pauta de comportamiento nuestro o una situación que nos hace sufrir a menudo nos proponemos hacer cambios, pero los cambios implican un proceso y una práctica. Un proceso en el que vamos a fallar y volveremos a caer en viejas pautas. Nos damos cuenta de lo que queremos hacer pero la antigua inercia es muy fuerte. Lo que nos proponemos es tratarnos bien cuando fallamos y darnos cuenta de que nuestros intentos y esfuerzos son extraordinarios, pero eso no quiere decir que seamos infalibles. Que, a pesar de nuestras tendencias, somos en realidad extraordinarios en muchas cosas, y que son una minoría las que no nos gustan y queremos cambiar. La felicidad y la tranquilidad no viven en la infalibilidad ni la perfección.

David Urgeles